viernes, 22 de octubre de 2010
El fantasma del desván
Hoy me voy a acercar aun grupo que hace tiempo que dejé de frecuentar, entre otras cosas por su escasa actividad, sus vaivenes, cambios de formación y otros entresijos internos que me han hecho pensar en más de una ocasión en su desaparición. Se trata de la banda de rock La Frontera.
Es un grupo que surge a mediados de los 80 con un estilo de rock próximo al country que parecía mirar en el spaghetti-western a la hora de crear sus canciones. Su éxito comercial lo alcanzan con su cuarto álbum de estudio, ‘Rosa de los vientos’, publicado en 1989 y en el que nos encontramos con el tema más conocido de la banda y por el que todos en general la recordamos: ‘El límite’. Tras este éxito sacan, dos años después, un nuevo LP bajo el título ‘Palabras de fuego’ que pasa sin pena ni gloria.
Fue en 1992 cuando La Frontera toca el cielo de la popularidad con la grabación de su disco en directo ‘Capturados Vivos’ en el que mostraban su potencial como banda en vivo y en el que hacen un repaso de su discografía. El concierto se grabó en Sevilla durante la Exposición Universal de 1992 y contaron para ello entre sus filas con la mítica guitarra de Guille Martín.
Tras una larga gira con motivo de este disco las cosas cambiaron en la banda. El “alma mater” seguía intacta (esto es Javier Andreu a la voz y Tony Marmota con el bajo), pero se hicieron acompañar por una banda totalmente diferente, más joven y con otra forma de entender la música. El disco se titulo ‘La rueda de las armas afiladas’ y su publicó en 1995, un año extraño (se trata de una apreciación personal) en el que bandas clásicas de la escena rock nacional editaron discos un tanto particulares; más crudos y oscuros de lo habitual. Este es el caso del LP que nos ocupa, que incluía una canción titulada ‘El fantasma del desván’ en el se puede apreciar como la banda ya no acomete los temas desde la perspectiva country que siempre les había caracterizado y de cómo se deja notar la influencia de los nuevos miembros, sobre todo en las guitarras.
Después de este disco su carrera se ha visto salpicada de numerosos altibajos, desapariciones y reapariciones de la escena, pero apenas han logrado contactar nuevamente con el gran público (aunque si han mantenido el pulso con su grupo de fans e incondicionales), lo cual no se puede decir que sea bueno ni malo (es tal vez un signo de los tiempos).
En cualquier caso este ‘El fantasma del desván’ es un tema que merece la pena disfrutar y que a mi me atrajo desde la primera escucha, tanto en su forma como en su contenido.
Es un grupo que surge a mediados de los 80 con un estilo de rock próximo al country que parecía mirar en el spaghetti-western a la hora de crear sus canciones. Su éxito comercial lo alcanzan con su cuarto álbum de estudio, ‘Rosa de los vientos’, publicado en 1989 y en el que nos encontramos con el tema más conocido de la banda y por el que todos en general la recordamos: ‘El límite’. Tras este éxito sacan, dos años después, un nuevo LP bajo el título ‘Palabras de fuego’ que pasa sin pena ni gloria.
Fue en 1992 cuando La Frontera toca el cielo de la popularidad con la grabación de su disco en directo ‘Capturados Vivos’ en el que mostraban su potencial como banda en vivo y en el que hacen un repaso de su discografía. El concierto se grabó en Sevilla durante la Exposición Universal de 1992 y contaron para ello entre sus filas con la mítica guitarra de Guille Martín.
Tras una larga gira con motivo de este disco las cosas cambiaron en la banda. El “alma mater” seguía intacta (esto es Javier Andreu a la voz y Tony Marmota con el bajo), pero se hicieron acompañar por una banda totalmente diferente, más joven y con otra forma de entender la música. El disco se titulo ‘La rueda de las armas afiladas’ y su publicó en 1995, un año extraño (se trata de una apreciación personal) en el que bandas clásicas de la escena rock nacional editaron discos un tanto particulares; más crudos y oscuros de lo habitual. Este es el caso del LP que nos ocupa, que incluía una canción titulada ‘El fantasma del desván’ en el se puede apreciar como la banda ya no acomete los temas desde la perspectiva country que siempre les había caracterizado y de cómo se deja notar la influencia de los nuevos miembros, sobre todo en las guitarras.
Después de este disco su carrera se ha visto salpicada de numerosos altibajos, desapariciones y reapariciones de la escena, pero apenas han logrado contactar nuevamente con el gran público (aunque si han mantenido el pulso con su grupo de fans e incondicionales), lo cual no se puede decir que sea bueno ni malo (es tal vez un signo de los tiempos).
En cualquier caso este ‘El fantasma del desván’ es un tema que merece la pena disfrutar y que a mi me atrajo desde la primera escucha, tanto en su forma como en su contenido.
El fantasma del desván - La Frontera
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Regresa la actividad a Subid la Música
Efectivamente después de varios meses sin publicar nada en Subid la Música, vuelve la actividad (esperemos que con la irregularidad que venía siendo habitual). Hemos estado trabajando en nuevos proyectos, uno de los cuales se encuentra muy relacionado con este blog. En breve, si las cosas siguen su curso, tendreis noticias de él. Entre tanto espero que sigais disfrutando de la música que desde aquí ofrecemos.
Gracias por estar ahí (especialemente a los incondicionales Leira y Oulanem) y por los comentarios que seguro dejareis.
Gracias por estar ahí (especialemente a los incondicionales Leira y Oulanem) y por los comentarios que seguro dejareis.
jueves, 8 de julio de 2010
Hace calor
Kiko Veneno es uno de esos artistas grandes pero humildes, con, tal vez menos reconocimiento del que mereciera. Participó de pleno en el germen de lo que se llamó “nuevo flamenco” y que a la larga no sabemos si nos ha dado más satisfacciones o dolores de cabeza (de la mano de los que se han ido subiendo al carro sin tener idea de qué se trataba el asunto… supongo que a muchos se nos vienen a la cabeza más de una docena de nombres).
La canción que de él hoy les traigo ’Hace calor’, y que no me negarán viene al pelo, salió como primer single del LP ‘Esta muy bien eso del cariño’ (1995), un puñado de buenos temas llenos de ritmos pegadizos y con unas letras en las que el artista, marca de la casa, hilvana lo cotidiano y lo trascendente. Kiko Veneno estaba viviendo un momento dulce dentro de su carrera, su anterior colección de canciones ‘Échate un cantecito’ (1992) obtuvo unos muy buenos resultados auspiciados quizá todo ello por el pequeño empujón que le dio su alianza con Santiago “Juan Perro” Auserón.
‘Hace calor’ destila sencillez, buen humor y alguna que otra píldora de verdades verdaderas… “para qué quieres la información si no la usas” nos dice entre verso y verso, como el que no quiere la cosa…
Protéjanse bien de la canícula y disfruten de esta canción y del video clip que para la ocasión realizaron.
La canción que de él hoy les traigo ’Hace calor’, y que no me negarán viene al pelo, salió como primer single del LP ‘Esta muy bien eso del cariño’ (1995), un puñado de buenos temas llenos de ritmos pegadizos y con unas letras en las que el artista, marca de la casa, hilvana lo cotidiano y lo trascendente. Kiko Veneno estaba viviendo un momento dulce dentro de su carrera, su anterior colección de canciones ‘Échate un cantecito’ (1992) obtuvo unos muy buenos resultados auspiciados quizá todo ello por el pequeño empujón que le dio su alianza con Santiago “Juan Perro” Auserón.
‘Hace calor’ destila sencillez, buen humor y alguna que otra píldora de verdades verdaderas… “para qué quieres la información si no la usas” nos dice entre verso y verso, como el que no quiere la cosa…
Protéjanse bien de la canícula y disfruten de esta canción y del video clip que para la ocasión realizaron.
Hace calor - Kiko Veneno
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miércoles, 9 de junio de 2010
Where's my sugar?
Vinila von Bismark & The Lucky Dados ¿de dónde sale esta gente?
Vinila es llamada la reina del “burlesque”, personaje icónico y fascinante, una auténtica pin-up, sensual y provocativa. The Lucky Dados son un trío de rockabilly con una trayectoria de más de 10 años.
Vinila von Bismark y The Lucky Dados se conocieron en un concierto y desde ese momento se puso en marcha la maquinaria que dio como resultado un disco: ‘The Secret Carnival’.
Nada sabía de ellos hasta hace unos meses cuando tuve oportunidad de escuchar uno de los temas que componen su disco en Radio 3, emisora que da cobertura musical a mis trayectos matutinos en automóvil.
Si bien es difícil que The Lucky Dados fuesen, hasta ahora, conocidos fuera de los ambientes del rockabilly más underground y purista, he podido comprobar que Vinila es ya, desde hace unos años, todo un personaje, con portada de Interviú incluida, lo cual demuestra una vez más mi absoluta desconexión con ciertos círculos de realidad.
‘Where’s my sugar?’ es el tema que os traigo hoy toda una experiencia audiovisual que os transportará a aquellos maravillosos años pero pasados por el tamiz de nuestro frenético presente.
Vinila es llamada la reina del “burlesque”, personaje icónico y fascinante, una auténtica pin-up, sensual y provocativa. The Lucky Dados son un trío de rockabilly con una trayectoria de más de 10 años.
Vinila von Bismark y The Lucky Dados se conocieron en un concierto y desde ese momento se puso en marcha la maquinaria que dio como resultado un disco: ‘The Secret Carnival’.
Nada sabía de ellos hasta hace unos meses cuando tuve oportunidad de escuchar uno de los temas que componen su disco en Radio 3, emisora que da cobertura musical a mis trayectos matutinos en automóvil.
Si bien es difícil que The Lucky Dados fuesen, hasta ahora, conocidos fuera de los ambientes del rockabilly más underground y purista, he podido comprobar que Vinila es ya, desde hace unos años, todo un personaje, con portada de Interviú incluida, lo cual demuestra una vez más mi absoluta desconexión con ciertos círculos de realidad.
‘Where’s my sugar?’ es el tema que os traigo hoy toda una experiencia audiovisual que os transportará a aquellos maravillosos años pero pasados por el tamiz de nuestro frenético presente.
Where's my sugar? - Vinila von Bismark & The Lucky Dados
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viernes, 7 de mayo de 2010
Nadie ma va a añorar
Tras el bache que supuso ‘El muchacho eléctrico’, desde la compañía de discos se le propone a Jaime Urrutia la grabación de un disco en directo con ciertas colaboraciones. Urrutia siempre ha sido reticente con este tipo de discos, pero en el momento creativo en el que se encontraba en 2007, la propuesta le viene que ni pintada para ganar tiempo de cara a la publicación de una nueva colección de canciones originales, máxime cuando en más de 20 años de carrera musical jamás hizo uso de esa baza. Jaime Urrutia es un artesano de canciones, al que le gusta mucho cuidarlas en todos sus aspectos, y para eso se requiere tiempo, tal vez lo que le faltó a su anterior trabajo.
Aunque uno intuye las cosas, no sabemos exactamente como se cocinó el asunto, pero el resultado fue el siguiente: La sala donde se realizará el concierto sería la Joy Eslava (parece ser que la decisión fue tomada por el propio Urrutia, aconsejado por el bajista Ambite, antiguo miembro de Los Pistones y actualmente de Los Corsarios, la banda que acompaña a Jaime en directo desde ‘Patente de Corso’); como productor se elije a Carlos Narea (asegurándose de esta forma la calidad del resultado); los músicos, básicamente Los Corsarios, como no podía ser de otra manera; el repertorio, una mezcla a partes iguales de sus éxitos con Gabinete Caligari y en solitario (pocas sorpresas pero agradables, como ‘Delirios de Grandeza’, un tema que apareció en el recopilatorio que en 1993 publicó la banda y del cual EMI tiró el master); y por último los invitados (hoy en día parece impensable un proyecto de estas características sin invitados), se nota a la legua que ahí metieron mano la discográfica y el manager, de otra manera no se explican ciertas apariciones.
Con estos ingredientes nos preparan un jugoso plato en forma de DVD que además del concierto recoge un documental al respecto y un CD (que en palabras del propio Urrutia sólo sirve para poder ponerlo en el coche, efectivamente, el plato fuerte es el DVD).
Cuando supe de la grabación del concierto con invitados me invadió la curiosidad de saber qué invitados aparecerían y cómo sonarían las canciones de Urrutia en sus voces. Algunas confirmaciones y algunos descartes desinflaron esa ilusión inicial. Una vez visto y oído el concierto, he de decir que salvo honrosas excepciones (casi todas las esperadas), en general me gustan más los temas cantados por Jaime Urrutia sin invitado. Sí que me gusta ‘Camino Soria’ con Amaral, ‘El calor del amor en un bar’ con Bunbury y ‘Cuatro Rosas’ con Pereza no desmerecen, ‘Caray’ con Loquillo es ya un clásico que no produce sorpresa y ‘¡Qué barbaridad!’ con la guitarra de Ariel también me parece sobresaliente. El resto no me acaba de convencer, quizá falló la química entre los artistas…
La otra sorpresa grata en cuanto a la elección del repertorio que incluye este ‘enJoy’ es ‘Nadie me va a añorar’ una especie de canto del cisne de los desparecidos Gabinete Caligari, aparecido en su último LP ‘Subid la Música’ (1998). Tuve la oportunidad de escuchar esta canción en directo en un concierto de presentación de ‘Patente de Corso’ y ya entonces me sobrecogió, así que tenerla registrada en DVD me pareció un regalo magnífico.
Al respecto de ‘Nadie me va a añorar’ tal vez cuente algún día la historia de los últimos años de Gabinete Caligari y los inicios de Jaime Urrutia en solitario a través de sus canciones… algo así como “el ascenso y caída de una banda en cinco canciones…” ya se verá…
Disfrutad de la soberbia interpretación de este ‘Nadie me va a añorar’, lamentablemente no he localizado ningún video con la suficiente calidad, por lo que sólo pondré el audio.
Aunque uno intuye las cosas, no sabemos exactamente como se cocinó el asunto, pero el resultado fue el siguiente: La sala donde se realizará el concierto sería la Joy Eslava (parece ser que la decisión fue tomada por el propio Urrutia, aconsejado por el bajista Ambite, antiguo miembro de Los Pistones y actualmente de Los Corsarios, la banda que acompaña a Jaime en directo desde ‘Patente de Corso’); como productor se elije a Carlos Narea (asegurándose de esta forma la calidad del resultado); los músicos, básicamente Los Corsarios, como no podía ser de otra manera; el repertorio, una mezcla a partes iguales de sus éxitos con Gabinete Caligari y en solitario (pocas sorpresas pero agradables, como ‘Delirios de Grandeza’, un tema que apareció en el recopilatorio que en 1993 publicó la banda y del cual EMI tiró el master); y por último los invitados (hoy en día parece impensable un proyecto de estas características sin invitados), se nota a la legua que ahí metieron mano la discográfica y el manager, de otra manera no se explican ciertas apariciones.
Con estos ingredientes nos preparan un jugoso plato en forma de DVD que además del concierto recoge un documental al respecto y un CD (que en palabras del propio Urrutia sólo sirve para poder ponerlo en el coche, efectivamente, el plato fuerte es el DVD).
Cuando supe de la grabación del concierto con invitados me invadió la curiosidad de saber qué invitados aparecerían y cómo sonarían las canciones de Urrutia en sus voces. Algunas confirmaciones y algunos descartes desinflaron esa ilusión inicial. Una vez visto y oído el concierto, he de decir que salvo honrosas excepciones (casi todas las esperadas), en general me gustan más los temas cantados por Jaime Urrutia sin invitado. Sí que me gusta ‘Camino Soria’ con Amaral, ‘El calor del amor en un bar’ con Bunbury y ‘Cuatro Rosas’ con Pereza no desmerecen, ‘Caray’ con Loquillo es ya un clásico que no produce sorpresa y ‘¡Qué barbaridad!’ con la guitarra de Ariel también me parece sobresaliente. El resto no me acaba de convencer, quizá falló la química entre los artistas…
La otra sorpresa grata en cuanto a la elección del repertorio que incluye este ‘enJoy’ es ‘Nadie me va a añorar’ una especie de canto del cisne de los desparecidos Gabinete Caligari, aparecido en su último LP ‘Subid la Música’ (1998). Tuve la oportunidad de escuchar esta canción en directo en un concierto de presentación de ‘Patente de Corso’ y ya entonces me sobrecogió, así que tenerla registrada en DVD me pareció un regalo magnífico.
Al respecto de ‘Nadie me va a añorar’ tal vez cuente algún día la historia de los últimos años de Gabinete Caligari y los inicios de Jaime Urrutia en solitario a través de sus canciones… algo así como “el ascenso y caída de una banda en cinco canciones…” ya se verá…
Disfrutad de la soberbia interpretación de este ‘Nadie me va a añorar’, lamentablemente no he localizado ningún video con la suficiente calidad, por lo que sólo pondré el audio.
Nadie me va a añorar - Jaime Urrutia
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viernes, 30 de abril de 2010
Cariño
Tres años después de ver la luz ‘Patente de corso’ Jaime Urrutia saca su segunda colección de canciones desde que inició su carrera en solitario. El disco que debía afianzar su carrera en solitario resultó decepcionante. Ya su portada no hacía presagiar nada bueno. ‘El muchacho eléctrico’ (2005) resultó ser un disco flojo, supongo que por falta de tiempo. El largo recorrido que tuvo ‘Patente de corso’ apenas dejó un año y medio o dos para la composición de los temas y la grabación del disco.
Las letras de las canciones no están al nivel al que Urrutia nos tiene acostumbrados y en algunos temas da la impresión de que intentar repetir algunas formulas melódicas y algunos ritmos que funcionaron bien en ‘Patente de corso’, pero que en ‘El muchacho eléctrico’ no llegan a convencer.
Como guinda al pastel, el disco se lanza con un single que consigue que, por su letra humorística, no se tome en serio un trabajo, que si bien no está al nivel de lo anteriormente publicado por el artista, si que contiene algunas muy buenas canciones (algo más de la mitad). Para cuando sale como segundo single ‘Nada por aquí’ (cantada a dúo con Bunbury) el disco ya estaba sentenciado a no despuntar.
No obstante, ‘El muchacho eléctrico’ merece una oportunidad, pues en el nos podemos encontrar con algunas gratas sorpresas como son ‘Pitusa’ o este ‘Cariño’ que hoy os traigo, que dedico, como dice el primer verso de la canción a “todas esas chicas que padecen un ataque de importancia…”
Las letras de las canciones no están al nivel al que Urrutia nos tiene acostumbrados y en algunos temas da la impresión de que intentar repetir algunas formulas melódicas y algunos ritmos que funcionaron bien en ‘Patente de corso’, pero que en ‘El muchacho eléctrico’ no llegan a convencer.
Como guinda al pastel, el disco se lanza con un single que consigue que, por su letra humorística, no se tome en serio un trabajo, que si bien no está al nivel de lo anteriormente publicado por el artista, si que contiene algunas muy buenas canciones (algo más de la mitad). Para cuando sale como segundo single ‘Nada por aquí’ (cantada a dúo con Bunbury) el disco ya estaba sentenciado a no despuntar.
No obstante, ‘El muchacho eléctrico’ merece una oportunidad, pues en el nos podemos encontrar con algunas gratas sorpresas como son ‘Pitusa’ o este ‘Cariño’ que hoy os traigo, que dedico, como dice el primer verso de la canción a “todas esas chicas que padecen un ataque de importancia…”
Cariño - Jaime Urrutia
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martes, 20 de abril de 2010
Vestida para mi
Cuando en el año 2001 se anunció que Jaime Urrutia preparaba nuevo material tras la disolución dos años antes de su banda, Gabinete Caligari, puedo suponer que pocos dentro del gremio de los críticos musicales apostaban por el disco. No creo que les mereciese mucha atención el olvidado cantante de una vieja banda de rock injustamente ninguneada por los medios en sus últimos años de existencia.
Cuando en 2002 publica al fin ‘Patente de corso’ esos mismo críticos tuvieron que guardar sus afiladas lenguas y reconocer en su justa medida el valor de una obra honesta y de calidad.
Para su debut musical en solitario, Urrutia supo cuidar los detalles y pisar sobre seguro. Músicos de reconocido talento para la grabación de los temas; Esteban Hirschfield como mano derecha; Jesús N. Gómez, productor de los primeros discos de Gabinete Caligari a los controles técnicos (este le restó empaque rockero al disco, virando hacia el pop, cosa que también se puede apreciar en las colecciones de la banda producidas por él); García-Alix para la sesión de fotos y las Ventas como escenario. Se cuidó también, de no incluir colaboraciones con compañeros de viaje de relevancia mediática. Urrutia quería probar sus fuerzas con este primer disco y cualquier colaboración de las que le ofrecieron lo habría desvirtuado.
Sin perder de vista el sonido fraguado por su anterior banda, este ‘Patente de corso’ suena diferente. Más luminoso y optimista. Se atreve con sonoridades que tal vez no tenían cabida en el discurso musical de Gabinete Caligari. El caso es que se trata de un muy buen disco con un puñado de buenas canciones.
La que he elegido hoy no llegó a salir como single, si lo hicieron otras muchas de este disco que tuvo un recorrido bastante largo. Se trata de ‘Vestida para mi’ de la que llegaron a decir que sonaba a canción de Serge Gainsbourg. Fetichismo, obsesión, sexo implícito, relaciones personales, complicidad…todo se mezcla en una letra muy cuidada arropada por un magnífico envoltorio pop.
Cuando en 2002 publica al fin ‘Patente de corso’ esos mismo críticos tuvieron que guardar sus afiladas lenguas y reconocer en su justa medida el valor de una obra honesta y de calidad.
Para su debut musical en solitario, Urrutia supo cuidar los detalles y pisar sobre seguro. Músicos de reconocido talento para la grabación de los temas; Esteban Hirschfield como mano derecha; Jesús N. Gómez, productor de los primeros discos de Gabinete Caligari a los controles técnicos (este le restó empaque rockero al disco, virando hacia el pop, cosa que también se puede apreciar en las colecciones de la banda producidas por él); García-Alix para la sesión de fotos y las Ventas como escenario. Se cuidó también, de no incluir colaboraciones con compañeros de viaje de relevancia mediática. Urrutia quería probar sus fuerzas con este primer disco y cualquier colaboración de las que le ofrecieron lo habría desvirtuado.
Sin perder de vista el sonido fraguado por su anterior banda, este ‘Patente de corso’ suena diferente. Más luminoso y optimista. Se atreve con sonoridades que tal vez no tenían cabida en el discurso musical de Gabinete Caligari. El caso es que se trata de un muy buen disco con un puñado de buenas canciones.
La que he elegido hoy no llegó a salir como single, si lo hicieron otras muchas de este disco que tuvo un recorrido bastante largo. Se trata de ‘Vestida para mi’ de la que llegaron a decir que sonaba a canción de Serge Gainsbourg. Fetichismo, obsesión, sexo implícito, relaciones personales, complicidad…todo se mezcla en una letra muy cuidada arropada por un magnífico envoltorio pop.
Vestida para mi - Jaime Urrutia
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martes, 16 de marzo de 2010
A.H.E.A.
Ayer se presentó en la FNAC de Sevilla ‘Siete’ el flamante nuevo EP de Marvin Green. Se trata de un disco muy equilibrado (a pesar de contar tan solo con cinco cortes). El “Extended Play” o EP es un formato que me gusta particularmente. Con la edad me he vuelto perezoso e impaciente, me cuesta mucho enfrentarme a álbumes de 12, 15, 20 canciones, álbumes dobles, álbumes triples… ¡uff!. Prefiero estas pequeñas dosis, y que me vayan llegando con asiduidad, que pararme a escuchar discos interminables. No reniego de los LPs, al fin y al cabo es el formato que reina en la industria desde hace muchos años y han demostrado ser buenos a nivel comercial hasta ahora (el tiempo dirá hacia donde nos llevan las procelosas aguas de la crisis en la industria musical), pero no muchas más de 9 ó 10 canciones por favor…
‘Siete’ es una pequeña dosis de energía, vital y colorista. Se trata de un disco lleno de melodías optimistas y mucho ritmo, con letras muy cuidadas e intimistas con algunos versos un tanto herméticos, en la línea de su anterior trabajo ‘No pasa nada’.
Soul, funk y rock&roll, eso es lo que promete Marvin Green y esos es lo que nos ofrecen, sentimiento soul, la chispa que otorga el funk y la energía del rock&roll, todo en su justa medida, para brindar un resultado que, al menos en mi opinión, no defrauda.
La más rockera de todas las pistas que contiene ‘Siete’ , aunque sin perder de vista el soul y el funk, es ‘Abierta hasta el amanecer’ (o ‘A.H.E.A.’ como aparece en los créditos del disco) una descarga de adrenalina genial en la versión plastificada y sobresaliente en directo (a quién va dedicada no lo se, pero no le arriendo la ganancia…).
Todo un acierto los arreglos de teclado a cargo de Juan C. Millán, que adornan las canciones de este ‘Siete’, y todo un logro por parte de Marvin Green que no los echemos en falta en su contundente directo.
Señoras y señores, sonido Marvin Green, “Soul & Funk & R&R!!”
‘Siete’ es una pequeña dosis de energía, vital y colorista. Se trata de un disco lleno de melodías optimistas y mucho ritmo, con letras muy cuidadas e intimistas con algunos versos un tanto herméticos, en la línea de su anterior trabajo ‘No pasa nada’.
Soul, funk y rock&roll, eso es lo que promete Marvin Green y esos es lo que nos ofrecen, sentimiento soul, la chispa que otorga el funk y la energía del rock&roll, todo en su justa medida, para brindar un resultado que, al menos en mi opinión, no defrauda.
La más rockera de todas las pistas que contiene ‘Siete’ , aunque sin perder de vista el soul y el funk, es ‘Abierta hasta el amanecer’ (o ‘A.H.E.A.’ como aparece en los créditos del disco) una descarga de adrenalina genial en la versión plastificada y sobresaliente en directo (a quién va dedicada no lo se, pero no le arriendo la ganancia…).
Todo un acierto los arreglos de teclado a cargo de Juan C. Millán, que adornan las canciones de este ‘Siete’, y todo un logro por parte de Marvin Green que no los echemos en falta en su contundente directo.
Señoras y señores, sonido Marvin Green, “Soul & Funk & R&R!!”
A.H.E.A. - Marvin Green
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viernes, 12 de marzo de 2010
King Cry Baby
Hay una película, que aunque no tuvo gran repercusión en su estreno con el tiempo se ha convertido en un film de culto. Se trata del musical “Cry Baby” (1990). La vi infinidad de veces durante mi adolescencia. Mis maneras de rocker se fueron alimentando con esta y otras películas, algunas de dudosa calidad.. Tupé, patillas, camiseta blanca, jeans, botas de puntera, teddys, cinturón de hebilla ancha, un gesto una pose, una expresión y mucha música…supongo que todos hemos jóvenes alguna vez (salvo los que aun lo sean… espero).
“Cry Baby” es una especie de versión gamberra y desvergonzada de “Grease” con referencias y guiños a otras muchas películas sobre las bandas de adolescentes del EE.UU. de los años 50. Altamente recomendable para pasar un buen rato y con una banda sonora repleta de buen rockabilly, con temas compuesto ex profeso para la película y covers de clásicos de aquellos años 50.
Uno de los temas creado para esta banda sonora es ‘King Cry Baby’ de Doc Pommus y Dave Alvin e interpretada por James Intveld, que pone la voz de Wade Walter “El lágrima” en todos los temas que interpreta en la cinta y Rachel Sweet que presta su voz a Allison, la “square” (niña bien) que se enamora del “drape” (delincuente juvenil).
Banderas sureñas, gomina, teddys,… señoras y señores, esto es rockabilly
“Cry Baby” es una especie de versión gamberra y desvergonzada de “Grease” con referencias y guiños a otras muchas películas sobre las bandas de adolescentes del EE.UU. de los años 50. Altamente recomendable para pasar un buen rato y con una banda sonora repleta de buen rockabilly, con temas compuesto ex profeso para la película y covers de clásicos de aquellos años 50.
Uno de los temas creado para esta banda sonora es ‘King Cry Baby’ de Doc Pommus y Dave Alvin e interpretada por James Intveld, que pone la voz de Wade Walter “El lágrima” en todos los temas que interpreta en la cinta y Rachel Sweet que presta su voz a Allison, la “square” (niña bien) que se enamora del “drape” (delincuente juvenil).
Banderas sureñas, gomina, teddys,… señoras y señores, esto es rockabilly
King Cry Baby - James Intveld
jueves, 25 de febrero de 2010
Verano fatal
Hace un par de semanas tuve oportunidad de escuchar el trabajo conjunto que publicaron en 2007 los ínclitos Nacho Vegas y Christina Rosenvinge: ‘Verano fatal’. He de confesar que cuando supe de la publicación del LP compartido, no sentí demasiada curiosidad por oírlo, dado que, si bien se trata de dos artistas que a priori no me desagradan (los dos poseen ya una entrada en este blog) incluso podría afirmar que me gustan, no es menos cierto que ambos son capaces de componer magníficos temas de lo más aburrido. En su descargo tengo que admitir que del mismo modo son capaces de hacer canciones muy muy buenas y divertidas en todos los sentidos.
Este ‘Verano Fatal’ tiene un poco de todo eso (así por ejemplo ‘Humo’ es una magnífica canción, pero demasiado lenta y "arrastrada" para mi gusto). De quien más tiene es de la Rosenvinge (casi no hace falta mirar los créditos para darse cuente de ello), se nota su sello en casi todos los temas, especialmente en ‘No lloro por ti’ (Christina en estado puro) y también, si me apuras, en la que da título al álbum y a este post ‘Verano fatal’, a pesar de tratarse de un tema compuesto alalimón.
‘Verano fatal’ me cautivó desde la primera escucha, un trallazo rock compuesto de riffs perfectos, mucha energía y guitarras sucias. De alguna manera han conseguido que me suene a la vez ramplón y original, como si le hubiesen insuflado un soplo de frescura al rock de siempre.
Mención aparte merece el videoclip realizado para este tema, un cúmulo de despropósitos, con toda probabilidad más divertido para los protagonistas que para el espectador. No se lo pierdan.
Disfruten de este tema y no olviden hacer caso a lo que diga la mujer del tiempo…
Este ‘Verano Fatal’ tiene un poco de todo eso (así por ejemplo ‘Humo’ es una magnífica canción, pero demasiado lenta y "arrastrada" para mi gusto). De quien más tiene es de la Rosenvinge (casi no hace falta mirar los créditos para darse cuente de ello), se nota su sello en casi todos los temas, especialmente en ‘No lloro por ti’ (Christina en estado puro) y también, si me apuras, en la que da título al álbum y a este post ‘Verano fatal’, a pesar de tratarse de un tema compuesto alalimón.
‘Verano fatal’ me cautivó desde la primera escucha, un trallazo rock compuesto de riffs perfectos, mucha energía y guitarras sucias. De alguna manera han conseguido que me suene a la vez ramplón y original, como si le hubiesen insuflado un soplo de frescura al rock de siempre.
Mención aparte merece el videoclip realizado para este tema, un cúmulo de despropósitos, con toda probabilidad más divertido para los protagonistas que para el espectador. No se lo pierdan.
Disfruten de este tema y no olviden hacer caso a lo que diga la mujer del tiempo…
Verano fatal - Nacho Vegas & Christina Rosenvinge
sábado, 20 de febrero de 2010
Ashes to ashes
Hace hoy dos años que decidí poner en marcha un proyecto que llevaba un tiempo rondando por mi cabeza, se trataba de "Subid la Música" un lugar que sirviese no sólo para hablar de la música que nos gusta sino en el que se pudiesen abrir foros de debate y en el que las canciones se nutriesen con nuestras experiencias.
En estos dos años han pasado muchas cosas: momentos de gran actividad y participación y otros de absoluto silencio. Mi ilusión por el proyecto también ha sufrido altibajos. Solo la participación activa de colaboradores, seguidores y lectores en general han logrado que “Subid la Música” no naufrague definitivamente como ha ocurrido con otros proyectos.
Han sido 46 post en estos dos años… teniendo en cuenta que durante 11 meses el blog careció de la más absoluta actividad, el resultado si bien se muestra no excesivamente prolijo, tampoco esta del todo mal. De entre todos esos post hay algunos que me proporcionaron una gran satisfacción escribirlos, como por ejemplo el dedicado a ‘Brand New Cadillac’, o los especiales de Loquillo, otros me traen un recuerdo menos dulce porque esperaba más de ellos… (no obtuvieron el feedback que pensé que merecían). Ha habido alguna sorpresa que otra, como por ejemplo ‘Waltzing Matilda’ que aun hoy reporta no pocas visitas diarias, encabezando con diferencia las estadísticas…
Desde aquí quiero agradeceros a todos, lectores habituales, esporádicos o puntuales, seguidores y colaboradores, vuestra participación ya que es eso y no otra cosa lo que da sentido a un blog… alguien dijo que no estaba escrito si no era leído.
Para conmemorar este segundo aniversario de “Subid la Música” que mejor que volver a contactar con el Comandante Tom como ya hiciéramos aquel 20 de febrero de 2008 pero esta vez en el tema de 1980 ‘Ashes to ashes’ también, como no de David Bowie.
Espero que disfruten de esta composición del “Duque Blanco”, no tan gloriosa como el ‘Space Oddity’ que sirvió de punto de partida para este blog y con unos arreglos muy de su momento, pero que no obstante, no desmerece a su predecesora.
En estos dos años han pasado muchas cosas: momentos de gran actividad y participación y otros de absoluto silencio. Mi ilusión por el proyecto también ha sufrido altibajos. Solo la participación activa de colaboradores, seguidores y lectores en general han logrado que “Subid la Música” no naufrague definitivamente como ha ocurrido con otros proyectos.
Han sido 46 post en estos dos años… teniendo en cuenta que durante 11 meses el blog careció de la más absoluta actividad, el resultado si bien se muestra no excesivamente prolijo, tampoco esta del todo mal. De entre todos esos post hay algunos que me proporcionaron una gran satisfacción escribirlos, como por ejemplo el dedicado a ‘Brand New Cadillac’, o los especiales de Loquillo, otros me traen un recuerdo menos dulce porque esperaba más de ellos… (no obtuvieron el feedback que pensé que merecían). Ha habido alguna sorpresa que otra, como por ejemplo ‘Waltzing Matilda’ que aun hoy reporta no pocas visitas diarias, encabezando con diferencia las estadísticas…
Desde aquí quiero agradeceros a todos, lectores habituales, esporádicos o puntuales, seguidores y colaboradores, vuestra participación ya que es eso y no otra cosa lo que da sentido a un blog… alguien dijo que no estaba escrito si no era leído.
Para conmemorar este segundo aniversario de “Subid la Música” que mejor que volver a contactar con el Comandante Tom como ya hiciéramos aquel 20 de febrero de 2008 pero esta vez en el tema de 1980 ‘Ashes to ashes’ también, como no de David Bowie.
Espero que disfruten de esta composición del “Duque Blanco”, no tan gloriosa como el ‘Space Oddity’ que sirvió de punto de partida para este blog y con unos arreglos muy de su momento, pero que no obstante, no desmerece a su predecesora.
Ashes to ashes - David Bowie
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lunes, 8 de febrero de 2010
Penélope (...y alrededores)
Este es un post de carácter especial en el que, además de una canción, analizamos toda una temática. En el propio post sólo se puede escuchar la canción que le da título, pero el resto de ellas enlazan con reproductores desde los que podréis escucharlas, siempre bajo vuestra responsabilidad.
En la Odisea de Homero Penélope, aguarda durante largos años el retorno de Ulises, que demora su regreso en cientos de aventuras de toda índole. El tiempo no transcurre de igual forma para la una que para el otro. Ulises evoluciona y envejece con las experiencias, pero para Penélope el tiempo parece como si apenas transcurriera.
Este mismo esquema "Penélope-Ulises" lo podemos encontrar en un gran número de relatos, novelas, películas y por supuesto en canciones, tratado con mayor o menor fortuna y con variaciones de todo tipo. Como cabe esperar, desde estas líneas me fijaré únicamente en las canciones que, de alguna manera, adoptan este patrón, y por supuesto sólo en un ramillete de ellas.
La más fiel al texto clásico de todas las que he seleccionado, y la que en realidad da origen a este post es ‘Penélope’, canción que data de 1969, y que fue escrita por el genial Joan Manuel Serrat, con música de Alberto Algueró. ‘Penélope’ puede interpretarse como una relectura del relato de los reyes de Ítaca, si bien con un final más triste que el del clásico de Homero. Doblemente triste, me atrevería a decir. Porque si, por un lado, interpretamos que el viajero de la canción es un Ulises que corre mil aventuras sin, en realidad, poner empeño en el regreso, la desolación es grande por la pobre Penélope cuya juventud se ha marchitado esperando al amado; y que a la hora del reencuentro, es incapaz de reconocer al hombre experimentado que regresa, esperando como espera a un muchacho, el que la dejó aguardando en un banco de la estación. Pero si, por el contrario, la prolongada ausencia del amor de Penélope no es intencionada sino que responde a fuerza mayor (se que resulta difícil, pero por una vez pensemos bien de este pobre hombre), la tristeza es doble, por ella y por él que además es consciente de la perdida que este desenlace supone para ambos.
Con posterioridad a ‘Penélope’ se han escrito más canciones que tratan este mismo tema o uno parecido, pero da la impresión de ser todas herederas de esta genial obra y en algunos casos distorsionar o degenerar el mensaje de la misma tomando como principal lo que en el original podría ser accesorio. Esta distorsión consiste a mi parecer en tratar al personaje de Penélope como si estuviese loca. Pero no nos engañemos, Penélope no está loca, el que regresa, efectivamente, ya no es el que se fue. El tiempo y las experiencias vividas lo han cambiado de manera definitiva.
Así tenemos, y continuamos por riguroso orden cronológico, ‘La llamaban loca’ de José Luís Perales, popularizada por el grupo vocal Mocedades allá por el año 1982. No se ajusta tanto al patrón Penélope-Ulises que sirve de excusa para este texto, pero me he decidido a incluirla por dos razones. La primera porque el eje conductor de la historia es la mujer que aguarda el regreso de su amor (aunque aquí en realidad no queda del todo claro que se trate de un abandono al uso). Y segundo, porque como adelanta el título, aquí se habla claramente de la locura a la que le lleva la espera.
Pues bien, el resto de canciones están compuestas por una mezcla en distintas proporciones de ‘Penélope’ y ‘La llamaban loca’. Desde ‘Lady lady’ de 1984 que es descaradamente parecida al tema compuesto por Perales pero con una letra en ocasiones sonrojante. Hasta 'En el muelle de San Blas' (1997), que se aproxima más a ‘Penélope’ pero sin conseguir un final tan triste e introduciendo el factor locura. Pasando por ‘Naturaleza muerta’ (1991) de unos Mecano a los que se les estaban agotando las ideas (parecen querer repetir el patrón de ‘Hijo de la Luna’ de pretendida leyenda popular), y en la que sólo el personaje femenino responde al patrón que estamos planteando.
Con mayor o menor fortuna pasan todas estas composiciones por el tema de la espera del ser amado. Mención aparte merece la última de las canciones que se aproximan a la figura de Penélope. Se trata de ‘Cuando hay amor’ de Peña Suazo y la Banda Gorda (1999) en la que por fin Penélope se reencuentra con su amor y son felices y comen perdices. Enhorabuena a estos grandiosos artistas por dejarles vivir su amor como es debido.
En la Odisea de Homero Penélope, aguarda durante largos años el retorno de Ulises, que demora su regreso en cientos de aventuras de toda índole. El tiempo no transcurre de igual forma para la una que para el otro. Ulises evoluciona y envejece con las experiencias, pero para Penélope el tiempo parece como si apenas transcurriera.
Este mismo esquema "Penélope-Ulises" lo podemos encontrar en un gran número de relatos, novelas, películas y por supuesto en canciones, tratado con mayor o menor fortuna y con variaciones de todo tipo. Como cabe esperar, desde estas líneas me fijaré únicamente en las canciones que, de alguna manera, adoptan este patrón, y por supuesto sólo en un ramillete de ellas.
La más fiel al texto clásico de todas las que he seleccionado, y la que en realidad da origen a este post es ‘Penélope’, canción que data de 1969, y que fue escrita por el genial Joan Manuel Serrat, con música de Alberto Algueró. ‘Penélope’ puede interpretarse como una relectura del relato de los reyes de Ítaca, si bien con un final más triste que el del clásico de Homero. Doblemente triste, me atrevería a decir. Porque si, por un lado, interpretamos que el viajero de la canción es un Ulises que corre mil aventuras sin, en realidad, poner empeño en el regreso, la desolación es grande por la pobre Penélope cuya juventud se ha marchitado esperando al amado; y que a la hora del reencuentro, es incapaz de reconocer al hombre experimentado que regresa, esperando como espera a un muchacho, el que la dejó aguardando en un banco de la estación. Pero si, por el contrario, la prolongada ausencia del amor de Penélope no es intencionada sino que responde a fuerza mayor (se que resulta difícil, pero por una vez pensemos bien de este pobre hombre), la tristeza es doble, por ella y por él que además es consciente de la perdida que este desenlace supone para ambos.
Penélope - Joan Manuel Serrat
Con posterioridad a ‘Penélope’ se han escrito más canciones que tratan este mismo tema o uno parecido, pero da la impresión de ser todas herederas de esta genial obra y en algunos casos distorsionar o degenerar el mensaje de la misma tomando como principal lo que en el original podría ser accesorio. Esta distorsión consiste a mi parecer en tratar al personaje de Penélope como si estuviese loca. Pero no nos engañemos, Penélope no está loca, el que regresa, efectivamente, ya no es el que se fue. El tiempo y las experiencias vividas lo han cambiado de manera definitiva.
Así tenemos, y continuamos por riguroso orden cronológico, ‘La llamaban loca’ de José Luís Perales, popularizada por el grupo vocal Mocedades allá por el año 1982. No se ajusta tanto al patrón Penélope-Ulises que sirve de excusa para este texto, pero me he decidido a incluirla por dos razones. La primera porque el eje conductor de la historia es la mujer que aguarda el regreso de su amor (aunque aquí en realidad no queda del todo claro que se trate de un abandono al uso). Y segundo, porque como adelanta el título, aquí se habla claramente de la locura a la que le lleva la espera.
Pues bien, el resto de canciones están compuestas por una mezcla en distintas proporciones de ‘Penélope’ y ‘La llamaban loca’. Desde ‘Lady lady’ de 1984 que es descaradamente parecida al tema compuesto por Perales pero con una letra en ocasiones sonrojante. Hasta 'En el muelle de San Blas' (1997), que se aproxima más a ‘Penélope’ pero sin conseguir un final tan triste e introduciendo el factor locura. Pasando por ‘Naturaleza muerta’ (1991) de unos Mecano a los que se les estaban agotando las ideas (parecen querer repetir el patrón de ‘Hijo de la Luna’ de pretendida leyenda popular), y en la que sólo el personaje femenino responde al patrón que estamos planteando.
Con mayor o menor fortuna pasan todas estas composiciones por el tema de la espera del ser amado. Mención aparte merece la última de las canciones que se aproximan a la figura de Penélope. Se trata de ‘Cuando hay amor’ de Peña Suazo y la Banda Gorda (1999) en la que por fin Penélope se reencuentra con su amor y son felices y comen perdices. Enhorabuena a estos grandiosos artistas por dejarles vivir su amor como es debido.
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miércoles, 20 de enero de 2010
Michelle
Alguien dijo que The Beatles lo inventaron todo en el pop, incluso aquello de separarse en el mejor momento. A estas alturas de la película no voy a ser yo quien descubra nada nuevo sobre ellos, ni lo pretendo, y mucho menos de una canción tan radiada y oída por todos como ‘Michelle’. Pero quizá si pueda aportar un pequeño dato y mi opinión personal sobre la misma.
‘Michelle’ (tema incluido en el LP ‘Rubber Soul’ publicado a finales de 1965) es una balada, sin más pretensiones, pero con una letra, según mi parecer, deliciosamente sencilla. McCartney la comenzó a pergeñar tras escuchar ciertas canciones francesas en una fiesta. Pero no fue él quien le dio forma definitiva sino Lennon, aportando un contrapunto melancólico, influenciado por el blues, al optimismo o ligereza con que en principio acometió Paul este tema.
El uso de versos en francés, sugerencia de John, la acerca aun más si cabe a la canción francesa, el deje blues del que hablábamos antes que le confiere esa melancolía nada ajena a muchas de las canciones salidas de la factoría The Beatles, y la reiteración en los versos iniciales de todas las estrofas que transmite perfectamente el desespero por hacerse entender que tiene el protagonista de la canción para con esa Michelle, que es causante de sus desvelos, todo confiere sentido a esta canción, nada sobra.
Para los que aseguran categóricamente que la mejor forma de saber quien compuso una u otra canción dentro del tándem Lennon-McCartney es fijarse en quien la interpreta, nos encontramos con que ‘Michelle’ es un perfecto contraejemplo, porque si bien el intérprete es McCartney, en este tema, su aporte principal se encuentra en la letra, mientras que el peso compositivo de la música recayó en su mayor parte sobre John Lennon.
Abierto queda el eterno y aburrido debate de determinar cual de ellos tenía más talento. Desde mi punto de vista es una discusión estéril, puesto que lo que mejor funcionaba era la sociedad que esos talentos formaron. Por supuesto el asesinato de John Lennon a las puertas del Edificio Dakota lo convirtió automáticamente en mito y por ello, como ocurre con los grandes toreros que mueren en la plaza, en caballo ganador.
‘Michelle’ (tema incluido en el LP ‘Rubber Soul’ publicado a finales de 1965) es una balada, sin más pretensiones, pero con una letra, según mi parecer, deliciosamente sencilla. McCartney la comenzó a pergeñar tras escuchar ciertas canciones francesas en una fiesta. Pero no fue él quien le dio forma definitiva sino Lennon, aportando un contrapunto melancólico, influenciado por el blues, al optimismo o ligereza con que en principio acometió Paul este tema.
El uso de versos en francés, sugerencia de John, la acerca aun más si cabe a la canción francesa, el deje blues del que hablábamos antes que le confiere esa melancolía nada ajena a muchas de las canciones salidas de la factoría The Beatles, y la reiteración en los versos iniciales de todas las estrofas que transmite perfectamente el desespero por hacerse entender que tiene el protagonista de la canción para con esa Michelle, que es causante de sus desvelos, todo confiere sentido a esta canción, nada sobra.
Para los que aseguran categóricamente que la mejor forma de saber quien compuso una u otra canción dentro del tándem Lennon-McCartney es fijarse en quien la interpreta, nos encontramos con que ‘Michelle’ es un perfecto contraejemplo, porque si bien el intérprete es McCartney, en este tema, su aporte principal se encuentra en la letra, mientras que el peso compositivo de la música recayó en su mayor parte sobre John Lennon.
Abierto queda el eterno y aburrido debate de determinar cual de ellos tenía más talento. Desde mi punto de vista es una discusión estéril, puesto que lo que mejor funcionaba era la sociedad que esos talentos formaron. Por supuesto el asesinato de John Lennon a las puertas del Edificio Dakota lo convirtió automáticamente en mito y por ello, como ocurre con los grandes toreros que mueren en la plaza, en caballo ganador.
Michelle - The Beatles
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martes, 22 de diciembre de 2009
Estrellas, Sol y Luna
Hubo un tiempo en el que la música la hacían niños. Niños libres, divertidos, traviesos e irreverentes que ignoraban las más básicas normas de civismo y ¡ay! también el peligro que conllevaban alguno de sus juegos. Sus maldades no eran más que eso, juegos, y sus juegos algunas veces parecían perversos. Pero ahora, visto desde la distancia, todo nos parece tremendamente inocente.
Hubo un tiempo (y un lugar) en el que en la música todo era inconsciente y divertido, como los niños.
Pero los niños crecen y muchos se convirtieron en adolescentes insoportables, otros en viejos grises y aburridos… la vida pasa.
Hubo un tiempo en el que la música estaba hecha por niños, y, como niños que eran gustaban de los villancicos. Cada uno eligió su favorito para cantarlo, y eso hicieron. Todos esos villancicos fueron registrados en una grabación, convenientemente plastificada y distribuida bajo el nombre de ‘Navidades radiactivas’ (1982).
A ese disco pertenece este ‘Estrella, sol y luna’ interpretado, en el más amplio sentido de la palabra, por uno de esos niños: Poch, el único tal vez que no dejo jamás de serlo, un Peter Pan que en lugar de crecer se fue haciendo cada vez más niño hasta que un 18 de septiembre de 1998 volvió al limbo donde aguardan los no nacidos.
Hubo un tiempo (y un lugar) en el que en la música todo era inconsciente y divertido, como los niños.
Pero los niños crecen y muchos se convirtieron en adolescentes insoportables, otros en viejos grises y aburridos… la vida pasa.
Hubo un tiempo en el que la música estaba hecha por niños, y, como niños que eran gustaban de los villancicos. Cada uno eligió su favorito para cantarlo, y eso hicieron. Todos esos villancicos fueron registrados en una grabación, convenientemente plastificada y distribuida bajo el nombre de ‘Navidades radiactivas’ (1982).
A ese disco pertenece este ‘Estrella, sol y luna’ interpretado, en el más amplio sentido de la palabra, por uno de esos niños: Poch, el único tal vez que no dejo jamás de serlo, un Peter Pan que en lugar de crecer se fue haciendo cada vez más niño hasta que un 18 de septiembre de 1998 volvió al limbo donde aguardan los no nacidos.
Estrellas, Sol y Luna - Derribos Arias
jueves, 17 de diciembre de 2009
Muertos o algo mejor
Podríamos decir que la primera incursión dentro de la música de Christina Rosenvinge es en 'Ella y los Neumáticos' grupo en el que militaron (entre otros): Edi Clavo (posteriormente baterista de Gabinete Caligari) y Lars Mertanen (Décima Víctima). Christina vino a sustiruir a la cantante original del grupo, una compañera de facultad de Edi que abandonó poco después de grabar las primeras maquetas. De ellos se conserva alguna grabación anecdótica de baja calidad.
Después de esta pequeña aventura, se unió a Alex de la Nuez primero bajo el nombre de Magia Blanca, y posteriormente, tras la salida de Toti Árboles, como Alex y Christina, nombre con el que lograron un notorio éxito comercial con '¡Chas!, y aparezco a tu lado'. Se suponía que el proyecto iba orientado a realizar pop francés, pero la cosa fue tomando unos derroteros que nada tenían que ver con la idea que Christina Rosenvinge tenía en mente, por lo que finalmente el grupo se disolvió.
Tras ésto, Rosenvinge inicia una aventura con un grupo de amigos bajo el nombre de Christina y los Subterráneos. Estamos hablando ya de 1991, hasta ese momento apenas se había escuchado rock realizado por mujeres en este pais, por lo que su propuesta supone una novedad, novedad que alcanza un notable exito de crítica y público. Hasta entonces la intervención de las mujeres dentro del rock&roll patrio se limitaba en la mayoría de los ocasiones a la interpretación vocal, pero en el caso de Christina, ya desde su primer LP con los Subterraneos 'Que me parta un rayo' la totalidad de las canciones vienen firmadas por ella.
Bajo esta denominación de Christina y los Subterraneos saca otro álbum más 'Mi pequeño animal' (1994), para pasar a partir de entonces a firmar los trabajos con su propio nombre. 'Muertos o algo mejor' pertenece al segundo de estos trabajos, un disco que fue publicado en 1998 bajo el nombre de 'Flores raras'. Es en esta etapa de su carrera musical cuando se muestra la verdadera Christina Rosenvinge, pues si bien con los Subterráneos las canciones estaban compuestas por ella, se encontraba oculta bajo una pretendida coraza de rockera, de chica dura que nada tiene que ver con la vulnerabilidad que muestra en posteriores trabajos.
Tuve la oportunidad por aquel entonces (1997) de asistir a un concierto acústico de Christina Rosenvinge en el teatro de la Escuela de Ingenieros Técnicos y quedé maravillado. Apenas conocía nada de su trayectoria tras los discos con los Subterráneos, lo cual hizo aun más intensa la experiencia, puesto que cada canción que interpretaba era completemante nueva para mi. Esto, por otra parte se supone que es lo habitual en los conciertos de presentación (de ahí el nombre que reciben) pero yo nunca había estado en ninguno en el que no me supiese perfectamente todas y cada una de las canciones...
Me gusta mucho la forma de escribir de Christina Rosenvinge, como utiliza los clichés de las películas clásicas del cine americano con una facilidad asomborsa y sin rubor... "y este idiota se piensa que puede llamarme muñeca, soy capaz de jugar al ping-pong en su cabeza hueca..."
Después de esta pequeña aventura, se unió a Alex de la Nuez primero bajo el nombre de Magia Blanca, y posteriormente, tras la salida de Toti Árboles, como Alex y Christina, nombre con el que lograron un notorio éxito comercial con '¡Chas!, y aparezco a tu lado'. Se suponía que el proyecto iba orientado a realizar pop francés, pero la cosa fue tomando unos derroteros que nada tenían que ver con la idea que Christina Rosenvinge tenía en mente, por lo que finalmente el grupo se disolvió.
Tras ésto, Rosenvinge inicia una aventura con un grupo de amigos bajo el nombre de Christina y los Subterráneos. Estamos hablando ya de 1991, hasta ese momento apenas se había escuchado rock realizado por mujeres en este pais, por lo que su propuesta supone una novedad, novedad que alcanza un notable exito de crítica y público. Hasta entonces la intervención de las mujeres dentro del rock&roll patrio se limitaba en la mayoría de los ocasiones a la interpretación vocal, pero en el caso de Christina, ya desde su primer LP con los Subterraneos 'Que me parta un rayo' la totalidad de las canciones vienen firmadas por ella.
Bajo esta denominación de Christina y los Subterraneos saca otro álbum más 'Mi pequeño animal' (1994), para pasar a partir de entonces a firmar los trabajos con su propio nombre. 'Muertos o algo mejor' pertenece al segundo de estos trabajos, un disco que fue publicado en 1998 bajo el nombre de 'Flores raras'. Es en esta etapa de su carrera musical cuando se muestra la verdadera Christina Rosenvinge, pues si bien con los Subterráneos las canciones estaban compuestas por ella, se encontraba oculta bajo una pretendida coraza de rockera, de chica dura que nada tiene que ver con la vulnerabilidad que muestra en posteriores trabajos.
Tuve la oportunidad por aquel entonces (1997) de asistir a un concierto acústico de Christina Rosenvinge en el teatro de la Escuela de Ingenieros Técnicos y quedé maravillado. Apenas conocía nada de su trayectoria tras los discos con los Subterráneos, lo cual hizo aun más intensa la experiencia, puesto que cada canción que interpretaba era completemante nueva para mi. Esto, por otra parte se supone que es lo habitual en los conciertos de presentación (de ahí el nombre que reciben) pero yo nunca había estado en ninguno en el que no me supiese perfectamente todas y cada una de las canciones...
Me gusta mucho la forma de escribir de Christina Rosenvinge, como utiliza los clichés de las películas clásicas del cine americano con una facilidad asomborsa y sin rubor... "y este idiota se piensa que puede llamarme muñeca, soy capaz de jugar al ping-pong en su cabeza hueca..."
Muertos o algo mejor - Christina Rosenvinge
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martes, 1 de diciembre de 2009
Blue Moon
Antes compraba muchos discos, primero en vinilo (unos cuantos), después en CD (muchos más). Compraba lo último de los que me gustaban (unos pocos) y compraba recopilaciones y serie media (discos baratos) como forma de investigación musical. Una de esas recopilaciones era un CD de rock&roll americano de los años 60 editado por un sello llamado Dog&Roll y que venía en una lata (parecida a las que se utilizan para lo rollos de celuloide). Compré dos de esos discos, traían canciones en común, pero cumplieron perfectamente su propósito: darme a conocer un poco más a los grandes clásicos del rock&roll, del rythm&blues y del doo-wop de finales de los 50 y primeros 60.
Una de esas canciones, repetidas en ambos recopilatorios, era la versión que The Marcels hicieran del tema de Richard Rodgers y Lorenz Hart ‘Blue Moon’ (1934). Esta canción ha conocido multitud de versiones a cargo de artistas de toda índole, sin embargo el acercamiento que realizaron esta banda eminentemente vocal desde el doo-wop me resultó de lo más interesante, máxime cuando la mayoría de versiones que había y he oído de ella son baladas o a lo sumo medios tiempos (al fin y al cabo se trata ya de un estándar).
No se mucho de la trayectoria artística de The Marcels, salvo que este 'Blue Moon' fue tal vez su mayor éxito y que su más reciente reunión fue en 1999 (40 años después de que se formase la agrupación) en un especial televisivo dedicado al doo-wop de los 50.
Una de esas canciones, repetidas en ambos recopilatorios, era la versión que The Marcels hicieran del tema de Richard Rodgers y Lorenz Hart ‘Blue Moon’ (1934). Esta canción ha conocido multitud de versiones a cargo de artistas de toda índole, sin embargo el acercamiento que realizaron esta banda eminentemente vocal desde el doo-wop me resultó de lo más interesante, máxime cuando la mayoría de versiones que había y he oído de ella son baladas o a lo sumo medios tiempos (al fin y al cabo se trata ya de un estándar).
No se mucho de la trayectoria artística de The Marcels, salvo que este 'Blue Moon' fue tal vez su mayor éxito y que su más reciente reunión fue en 1999 (40 años después de que se formase la agrupación) en un especial televisivo dedicado al doo-wop de los 50.
Todo un clásico de la música vocal americana de los años 50/60, un prodigio de voces que se entremezclan y complementan, espero que disfruten con este tema: ‘Blue Moon’ a cargo de The Marcels.
Blue Moon - The Marcels
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jueves, 26 de noviembre de 2009
Veinticinco faroles
Desde la más absoluta ignorancia, con todo el atrevimiento que ésta me otorga y con el mayor de los respetos ante esta forma de entender la música, os vengo a hablar nada más y nada menos que de Juan Peña “El Lebrijano”. Uno de los mejores cantaores de su generación (según los entendidos). Un artista inquieto, en constante búsqueda e investigación de nuevas sonoridades, respetando la ortodoxia flamenca. Me atrae de él, aparte de su voz e interpretación, esta forma tan arriesgada de afrontar la música. Demasiado ortodoxo para los vanguardistas, demasiado vanguardista para los ortodoxos. Un artista controvertido, como casi todos los que me gustan.
La canción que propongo salió como single de su LP de 2001 ‘Sueños en el aire’, un disco que sigue en la línea de investigación que caracteriza a “El Lebrijano” y en el que como nota de exotismo (aunque cuando hablamos de Juan Peña, lo exótico es lo habitual) colabora con gitanos búlgaros en un interesante hermanamiento musical en el que juntos interpretan el himno internacional de este pueblo (‘Gelem Gelem’).
No puedo extenderme mucho porque entre mis referencias musicales no se encuentra el flamenco y mis conocimientos al respecto son breves. Eso explica, quizá, que haya elegido este tema de entre todos los que aparecen en el disco o ahondando más aun, de entre la extensa discografía del artista, pero es que fue a través de este ‘Veinticinco faroles’, radiada hasta la saciedad en las emisoras más comerciales, que me interesé por este artista. Una canción que contagia con su ritmo y enamora con la prodigiosa voz de “El Lebrijano”. Como dijo el Premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez: “cuando Lebrijano canta se moja el agua”.
La canción que propongo salió como single de su LP de 2001 ‘Sueños en el aire’, un disco que sigue en la línea de investigación que caracteriza a “El Lebrijano” y en el que como nota de exotismo (aunque cuando hablamos de Juan Peña, lo exótico es lo habitual) colabora con gitanos búlgaros en un interesante hermanamiento musical en el que juntos interpretan el himno internacional de este pueblo (‘Gelem Gelem’).
No puedo extenderme mucho porque entre mis referencias musicales no se encuentra el flamenco y mis conocimientos al respecto son breves. Eso explica, quizá, que haya elegido este tema de entre todos los que aparecen en el disco o ahondando más aun, de entre la extensa discografía del artista, pero es que fue a través de este ‘Veinticinco faroles’, radiada hasta la saciedad en las emisoras más comerciales, que me interesé por este artista. Una canción que contagia con su ritmo y enamora con la prodigiosa voz de “El Lebrijano”. Como dijo el Premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez: “cuando Lebrijano canta se moja el agua”.
Veinticinco faroles - El Lebrijano
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martes, 17 de noviembre de 2009
Rock&Roll Star
Hoy sale a la venta la caja especial con motivo del 30 aniversario de Loquillo en el mundo de la música, y con dicho evento tocan a su fin los especiales que desde Subid la Música le hemos dedicado a esta figura fundamental dentro del rock&roll. Mucho se ha quedado en el tintero: la etapa con Gabriel Sopeña y los discos de poemas, el homenaje que brindó a sus compañeros de generación con el doble álbum en directo ‘Compañeros de viaje”, la trilogía ‘Cuero español’, ‘Feo, fuerte y formal’, ‘Arte y ensallo’, el final de los Trogloditas con ‘Hermanos de Sangre’ y el primer disco de Loquillo después de la disolución de la banda: ‘Balmoral’.
‘Rock&Roll Star’ es el nombre que ha recibido este “box set” y con esta canción despediremos los especiales de Loquillo.
‘Rock&Roll Star’ fue compuesta por Sabino Méndez para el primer disco de Loquillo (aun sin los Trogloditas) ‘Los tiempos están cambiando’. Se trata de una de las pocas canciones originales del LP, compuesto en su mayor parte de versiones de temas anglosajones (Loquillo firmó contrato con la discográfica para grabar el disco sin contar con banda ni repertorio, por lo que hicieron lo que pudieron). Sorprende que un Sabino Méndez tan sumamente joven consiguiese facturar una canción de semejante calidad, pero es que estamos hablando de uno de los más grandes compositores rock.
Rock&Roll Star - Loquillo
‘Rock&Roll Star’ es el nombre que ha recibido este “box set” y con esta canción despediremos los especiales de Loquillo.
‘Rock&Roll Star’ fue compuesta por Sabino Méndez para el primer disco de Loquillo (aun sin los Trogloditas) ‘Los tiempos están cambiando’. Se trata de una de las pocas canciones originales del LP, compuesto en su mayor parte de versiones de temas anglosajones (Loquillo firmó contrato con la discográfica para grabar el disco sin contar con banda ni repertorio, por lo que hicieron lo que pudieron). Sorprende que un Sabino Méndez tan sumamente joven consiguiese facturar una canción de semejante calidad, pero es que estamos hablando de uno de los más grandes compositores rock.
“…En la lluvia podré mi corazón de rock&roll / y cuando me llene el cuerpo de anfetas y de alcohol / querré a alguien a mi lado que me recoja al caer / así, nena, tendré suerte de llegarte a conocer…”
Rock&Roll Star - Loquillo
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lunes, 16 de noviembre de 2009
Hombres
Loquillo y los Trogloditas se enfrenta a la nueva década con un reto muy importante a superar, la ausencia del que hasta ahora había sido el principal creador de canciones de la banda. No debió ser fácil, pero Loquillo y los Trogloditas ya había dejado de ser un grupo de amigos con ganas de hacer ruido, para convertirse en una banda de rock&roll en toda regla, una factoría de música, una maquinaria que debía seguir funcionando aunque uno de sus motores se hubiese detenido. Así lo debió entender Loquillo y tomando las riendas, rodeado de buenos músicos y con lo aprendido en el camino se las apañó para parir uno de los mejores discos del grupo. En este ‘Hombres’ (1991) el tándem compositivo Fecé/Sanz se hace patente, copando la mayor parte de las canciones del álbum. No obstante esta primacía comienza a descender en las siguientes entregas de la banda, desapareciendo definitivamente en ‘Cuero español’ (2000) primer disco de lo que se podría entender como una trilogía (junto con ‘Feo, fuerte y formal’ (2001) y ‘Arte y ensayo’ (2004) en lo que supone una nueva etapa de la banda).
Entre los temas incluidos en ‘Hombres’ aparece una canción de Gabriel Sopeña, ‘Brillar y brillar’ que fue enviada por éste en forma de maqueta. A la postre Sopeña se convertirá en compositor de cabecera de Loquillo durante algunos años (llegan a sacar dos álbumes de poemas musicados por Gabriel Sopeña e interpretados por Loquillo sin los Trogloditas).
A Loquillo entre otros talentos, hay que reconocerle el de saber rodearse de grandes talentos, así a lo largo de estos 30 años ha contando con Sabino Méndez, Sergio Fecé, Gabriel Sopeña y en esta última etapa con Igor Paskual y Jaime Stynus, amen de las colaboraciones de amigos de otras formaciones como Carlos Segarra, Aurelio Morata o Jaime Urrutia, que han prestado composiciones al artista. Todo esto sin hablar de los grandes músicos que han pasado por las filas de los Trogloditas.
‘Hombres’ es un disco de rock maduro, cargado de guitarras afiladas. La canción que le da título y que apareció como primer single es una buena muestra de ello. Una canción en la que se autodefinen, una declaración de principios en la que enarbolan el orgullo ya no de ser hombres, sino de ser rockeros. Una canción interpretada (porque no puede entenderse de otra forma) con chulería, casi con desprecio hacia aquellos que los critican.
Entre los temas incluidos en ‘Hombres’ aparece una canción de Gabriel Sopeña, ‘Brillar y brillar’ que fue enviada por éste en forma de maqueta. A la postre Sopeña se convertirá en compositor de cabecera de Loquillo durante algunos años (llegan a sacar dos álbumes de poemas musicados por Gabriel Sopeña e interpretados por Loquillo sin los Trogloditas).
A Loquillo entre otros talentos, hay que reconocerle el de saber rodearse de grandes talentos, así a lo largo de estos 30 años ha contando con Sabino Méndez, Sergio Fecé, Gabriel Sopeña y en esta última etapa con Igor Paskual y Jaime Stynus, amen de las colaboraciones de amigos de otras formaciones como Carlos Segarra, Aurelio Morata o Jaime Urrutia, que han prestado composiciones al artista. Todo esto sin hablar de los grandes músicos que han pasado por las filas de los Trogloditas.
‘Hombres’ es un disco de rock maduro, cargado de guitarras afiladas. La canción que le da título y que apareció como primer single es una buena muestra de ello. Una canción en la que se autodefinen, una declaración de principios en la que enarbolan el orgullo ya no de ser hombres, sino de ser rockeros. Una canción interpretada (porque no puede entenderse de otra forma) con chulería, casi con desprecio hacia aquellos que los critican.
“A nuestros enemigos, porque ellos nos dan la fuerza para seguir adelante”Jose Mª Sanz "Loquillo"
Hombres - Loquillo y los Trogloditas
jueves, 12 de noviembre de 2009
Cadillac solitario
Llega el año 1989, los ahora míticos 80 tocan a su fin y Loquillo y los Trogloditas tal como se conocían hasta la fecha también. Los problemas de adicción de Sabino Méndez, alma compositiva de la banda, hacen imposible contar con él, en su último disco de estudio habían tirado del cajón y utilizado canciones que se habían quedado fuera de los discos anteriores. Sabino estaba asimismo hastiado de la banda y de cómo aceptaban canciones que previamente habían rechazado por idénticos motivos. Este malestar interno contrastaba con su buen momento de popularidad, popularidad que se vió culminada con edición de un doble LP grabado en directo el 15 de diciembre de 1988 en la mítica sala Zeleste y que recibió el título de ‘¡A por ellos! … que son pocos y cobardes’.
Para este disco Sabino Méndez ya no pertenece a la banda, y su presencia sobre el escenario es tan sólo una colaboración. Su guitarra fue sustituida por la de Xavi Tacker y la influencia del pianista Sergio Fecé se viene reflejando desde ‘Mis problemas con las mujeres’ resultando a la postre el sustituto a nivel creativo de Méndez durante lo que supondrá una nueva etapa del grupo.
Este directo constituyó pues un antes y un después la banda. Vendieron unas 300.000 copias, llevaron a cabo una gira de más de 100 conciertos en un año, Sabino Méndez estaba fuera de la banda y tanto Loquillo como sus Trogloditas se encontraban subidos en una nube. Es en ese momento cuando el líder de la banda, Loquillo, percatándose de la espiral en la que se encontraban sumergidos, decide parar en seco y respirar hondo para poder replantearse el futuro de la banda.
Se trata de un magnífico resumen de la carrera discográfica del grupo hasta el momento, aunque deja fuera algunas de las mejores canciones como ‘María’, ‘No surf’, ‘Pégate a mi’ que serían rescatadas con posterioridad en el también doble álbum en directo ‘Compañeros de viaje’(1997). Pero para mí, de entre todas, destaca la versión que realizaron de ‘Cadillac solitario’, tal vez la mejor balada rock en castellano, en la mejor versión que jamás se ha hecho de ella. Una interpretación sublime de un Loquillo que suplía sus deficiencias vocales con talento, rabia y pasión (en recientes versiones en directo se nota más perfección vocal, lo cual redunda en un resultado menos visceral y a la postre mas ‘light’).
Fue la primera canción que aprendí a tocar y probablemente la única que realmente se tocar; eso la coloca en una muy buena posición dentro del ranking de mis preferidas, además de ser de las pocas canciones de las que casi me gusta más su versión en directo a la de estudio.
Para este disco Sabino Méndez ya no pertenece a la banda, y su presencia sobre el escenario es tan sólo una colaboración. Su guitarra fue sustituida por la de Xavi Tacker y la influencia del pianista Sergio Fecé se viene reflejando desde ‘Mis problemas con las mujeres’ resultando a la postre el sustituto a nivel creativo de Méndez durante lo que supondrá una nueva etapa del grupo.
Este directo constituyó pues un antes y un después la banda. Vendieron unas 300.000 copias, llevaron a cabo una gira de más de 100 conciertos en un año, Sabino Méndez estaba fuera de la banda y tanto Loquillo como sus Trogloditas se encontraban subidos en una nube. Es en ese momento cuando el líder de la banda, Loquillo, percatándose de la espiral en la que se encontraban sumergidos, decide parar en seco y respirar hondo para poder replantearse el futuro de la banda.
Se trata de un magnífico resumen de la carrera discográfica del grupo hasta el momento, aunque deja fuera algunas de las mejores canciones como ‘María’, ‘No surf’, ‘Pégate a mi’ que serían rescatadas con posterioridad en el también doble álbum en directo ‘Compañeros de viaje’(1997). Pero para mí, de entre todas, destaca la versión que realizaron de ‘Cadillac solitario’, tal vez la mejor balada rock en castellano, en la mejor versión que jamás se ha hecho de ella. Una interpretación sublime de un Loquillo que suplía sus deficiencias vocales con talento, rabia y pasión (en recientes versiones en directo se nota más perfección vocal, lo cual redunda en un resultado menos visceral y a la postre mas ‘light’).
Fue la primera canción que aprendí a tocar y probablemente la única que realmente se tocar; eso la coloca en una muy buena posición dentro del ranking de mis preferidas, además de ser de las pocas canciones de las que casi me gusta más su versión en directo a la de estudio.
Cadillac solitario - Loquillo y los Trogloditas
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