viernes, 19 de junio de 2009
Waltzing Matilda
Veo un anuncio por televisión y me inunda nuevamente la nostalgia, esa amiga ñoña y taciturna de la memoria que nos pone en la boca una mueca a medio camino entre la sonrisa y el congojo. El anuncio es de telefonía y la canción me transportó repentinamente a un punto indeterminado de mi infancia en el que me encontraba nuevamente sentado ante mi aparato de televisión, viendo una serie infantil australiana que usaba como sintonía la misma canción que el mencionado anuncio. Si bien la serie me gustaba, más me gustaba la música que utilizaban en los créditos.
La canción de la que hablo, es ‘Waltzing Matilda’, aunque la que aparecía en “El Valle Secreto” era una versión con la letra modificada para adaptarla a la línea argumental de la serie.
‘Waltzing Matilda’ es el himno oficioso de Australia, cuya primera puesta en escena tuvo lugar en 1895. Se atribuye la autoría de la misma al poeta y periodista australiano Andrew Barton Paterson (también conocido como “Banjo”), aunque este punto no está del todo claro. Según dicen, la música fue compuesta por Christina MacPherson (parece ser que basándose en una tonada popular más antigua) y el poema que sirve de letra para la misma fue lo que realizó “Banjo Paterson” a partir de un cuento que le explicó la propia Christina.
La canción, escrita utilizando la jerga australiana de la época, nos viene a contar la historia de un vagabundo perseguido por la justicia por robar una oveja y que prefiere morir ahogado en un río antes que ser atrapado. Sin embargo, tampoco hay consenso en lo referente a la interpretación de lo que dice el texto, puesto que tras este cuento del vagabundo ladrón de ovejas, muchos ven la lucha del pueblo contra el poder y el sistema que les oprime. Para agregar más confusión si cabe, parece ser que originalmente el poema trataba sobre el arresto de un líder sindicalista durante la huelga de esquiladores, y que posteriormente Paterson lo modificó, aunque tampoco esta del todo claro este punto.
En cualquier caso se trata de una canción con mucho arraigo en Australia. Propuesta, pero no aceptada como himno de la nación, se ha terminado convirtiendo, como ya he dicho, en el himno no oficial de la misma.
Pero volvamos al anuncio. Los maquiavélicos creativos consiguen apelar a mi infancia utilizando una versión de este tema interpretada por niños (como en la serie que me la dio a conocer). Hay otras muchas llevadas a cabo por artistas de lo más variopinto como la de Tom Waits o la de Bon Jovi (ambas interpretadas en directo) pero yo os pienso torturar con la hacen los niños de “Countdown Kids” y que ha provocado ese acceso de nostalgia en mi. Por si no tenéis suficiente con el anuncio aquí tenéis ‘Waltzing Matilda’ en las inocentes y angelicales voces de estos niños.
La canción de la que hablo, es ‘Waltzing Matilda’, aunque la que aparecía en “El Valle Secreto” era una versión con la letra modificada para adaptarla a la línea argumental de la serie.
‘Waltzing Matilda’ es el himno oficioso de Australia, cuya primera puesta en escena tuvo lugar en 1895. Se atribuye la autoría de la misma al poeta y periodista australiano Andrew Barton Paterson (también conocido como “Banjo”), aunque este punto no está del todo claro. Según dicen, la música fue compuesta por Christina MacPherson (parece ser que basándose en una tonada popular más antigua) y el poema que sirve de letra para la misma fue lo que realizó “Banjo Paterson” a partir de un cuento que le explicó la propia Christina.
La canción, escrita utilizando la jerga australiana de la época, nos viene a contar la historia de un vagabundo perseguido por la justicia por robar una oveja y que prefiere morir ahogado en un río antes que ser atrapado. Sin embargo, tampoco hay consenso en lo referente a la interpretación de lo que dice el texto, puesto que tras este cuento del vagabundo ladrón de ovejas, muchos ven la lucha del pueblo contra el poder y el sistema que les oprime. Para agregar más confusión si cabe, parece ser que originalmente el poema trataba sobre el arresto de un líder sindicalista durante la huelga de esquiladores, y que posteriormente Paterson lo modificó, aunque tampoco esta del todo claro este punto.
En cualquier caso se trata de una canción con mucho arraigo en Australia. Propuesta, pero no aceptada como himno de la nación, se ha terminado convirtiendo, como ya he dicho, en el himno no oficial de la misma.
Pero volvamos al anuncio. Los maquiavélicos creativos consiguen apelar a mi infancia utilizando una versión de este tema interpretada por niños (como en la serie que me la dio a conocer). Hay otras muchas llevadas a cabo por artistas de lo más variopinto como la de Tom Waits o la de Bon Jovi (ambas interpretadas en directo) pero yo os pienso torturar con la hacen los niños de “Countdown Kids” y que ha provocado ese acceso de nostalgia en mi. Por si no tenéis suficiente con el anuncio aquí tenéis ‘Waltzing Matilda’ en las inocentes y angelicales voces de estos niños.
Waltzing Matilda - Countdown Kids
Etiquetas:
Countdown Kids
|
9
comentarios
jueves, 4 de junio de 2009
Sueños en TV
Entre 1984 y 1988 hubo un programa de televisión que sin duda dejó una huella indeleble en la mayoría de los niños de mente inquieta que tuvimos la oportunidad y fortuna de verlo con asiduidad, y que nos hace singulares. Somos la generación que desayunaba los sábados con ‘La Bola de Cristal’ y este hecho en apariencia insignificante se ha revelado con el tiempo, en cierta forma, como diferenciador.
Con el "revival" de los 80 que hemos estado viviendo desde hace unos años, el fácil acceso a archivos de vídeo que nos proporciona Internet y las reediciones en DVD, esto se ha diluido un poco. Pero a finales de los 90, cuando no contábamos con nada de eso, mencionar este programa en una reunión de amigos de mi generación suponía, en muchos casos ,un torrente de recuerdos aislados que brotaban de la memoria de unos y otros y que se entrelazaban atropelladamente como piezas dispersas de un puzzle.
Mucho se podría hablar de este hito irrepetible de la televisión española, fruto de una coyuntura cultural muy particular. Pero pienso que no es este el foro adecuado para ello.
Por ‘La Bola de Cristal’ pudimos ver pasar prácticamente a todo el que era alguien (e incluso a algunos que no le eran) dentro del panorama musical independiente de Madrid y “provincias”. Fueron multitud las canciones que tuvieron cabida en las ondas gracias a este programa. De entre ellas hoy quiero destacar una que, tal vez, dentro del maremagno musical que supuso el programa, pasó un poco desapercibida. Se trata de ‘Sueños en televisión’ concebida he interpretada por un Santiago Auserón en plena ascensión al estrellato con su banda Radio Futura y que, como otras cuantas canciones que se dejaron oír esas mañanas de sábado, fue escrita expresamente para el programa. Al contrario que temas como ‘No se ría’ o ‘La bola de cristal’ más orientados al público al que, en principio se dirigía la emisión, esta canción es, musicalmente y en cuanto a texto, más adulta. Se encuentra plagada de guiños y metáforas, algo que no solo no extraña en Santiago Auserón, sino que siempre ha sido la tónica general en sus composiciones. Ningún verso de la letra de esta canción es azaroso y en todos ellos se puede encontrar una intención, ya desde la primera frase, haciendo clara referencia al parpadeo propio de los aparatos de televisión.
Desde mi punto de vista la canción no ha perdido frescura con el paso del tiempo y el videoclip es impagable, muy en el estilo de las realizaciones que solían llevarse a cabo en ‘La Bola de Cristal’ (fue uno de los primeros que se hicieron para este programa) y con un Santiago Auserón sobreactuando y destilando chulería.
Con el "revival" de los 80 que hemos estado viviendo desde hace unos años, el fácil acceso a archivos de vídeo que nos proporciona Internet y las reediciones en DVD, esto se ha diluido un poco. Pero a finales de los 90, cuando no contábamos con nada de eso, mencionar este programa en una reunión de amigos de mi generación suponía, en muchos casos ,un torrente de recuerdos aislados que brotaban de la memoria de unos y otros y que se entrelazaban atropelladamente como piezas dispersas de un puzzle.
Mucho se podría hablar de este hito irrepetible de la televisión española, fruto de una coyuntura cultural muy particular. Pero pienso que no es este el foro adecuado para ello.
Por ‘La Bola de Cristal’ pudimos ver pasar prácticamente a todo el que era alguien (e incluso a algunos que no le eran) dentro del panorama musical independiente de Madrid y “provincias”. Fueron multitud las canciones que tuvieron cabida en las ondas gracias a este programa. De entre ellas hoy quiero destacar una que, tal vez, dentro del maremagno musical que supuso el programa, pasó un poco desapercibida. Se trata de ‘Sueños en televisión’ concebida he interpretada por un Santiago Auserón en plena ascensión al estrellato con su banda Radio Futura y que, como otras cuantas canciones que se dejaron oír esas mañanas de sábado, fue escrita expresamente para el programa. Al contrario que temas como ‘No se ría’ o ‘La bola de cristal’ más orientados al público al que, en principio se dirigía la emisión, esta canción es, musicalmente y en cuanto a texto, más adulta. Se encuentra plagada de guiños y metáforas, algo que no solo no extraña en Santiago Auserón, sino que siempre ha sido la tónica general en sus composiciones. Ningún verso de la letra de esta canción es azaroso y en todos ellos se puede encontrar una intención, ya desde la primera frase, haciendo clara referencia al parpadeo propio de los aparatos de televisión.
Desde mi punto de vista la canción no ha perdido frescura con el paso del tiempo y el videoclip es impagable, muy en el estilo de las realizaciones que solían llevarse a cabo en ‘La Bola de Cristal’ (fue uno de los primeros que se hicieron para este programa) y con un Santiago Auserón sobreactuando y destilando chulería.
Sueños en TV - Santiago Auserón
Etiquetas:
Santiago Auserón
|
4
comentarios
miércoles, 27 de mayo de 2009
Girl, you’ll be a woman soon
“Girl, you’ll be a woman soon...” así cantaban Urge Overkill en 1994 de manera casi obsesiva dentro de mi cabeza, en aquel año en el que todo ocurría muy deprisa y al mismo tiempo parecía no cambiar. Aquel año en el que el futuro se precipitaba sobre nosotros con intención homicida. Todo era trascendental, decisivo, definitivo y a un tiempo todo carecía de la más mínima importancia. Y en mi cabeza seguía sonando insistentemente aquella canción.
Años antes, en 1967 Neil Diamond (su autor) ya había entonado ese “Girl you’ll be a woman soon...” que mi cerebro no paraba de repetir. Yo ignoraba este punto. También ignoraba quienes eran aquellos tipos con aspecto de acabar de despertar de un largo sueño de 20 años y que desde un escenario sobre uno de esos barcos turísticos que surcan los ríos de incontables ciudades, me cantaban a mi directamente.
De nuevo una canción que habla (en primera persona) sobre un "outsider" (quién no se ha sentido alguna vez así).
De nuevo una canción más recordada por la versión o el “cover” que por el original.
No se ha tratado el asunto directamente en este blog, pero tampoco es la primera vez que pongo una canción a la que le ha sucedido algo similar (‘The man who sold the world’, ‘Brand new Cadillac’). Canciones de las que, en muchas ocasiones se desconoce su autor original y se vinculan directamente al artista o grupo que ha realizado la versión. De este tema podríamos hablar largo rato e ilustrarlo con múltiples ejemplos, que en algunos casos nos llegarían a sorprender, pero no es momento para ello.
“Oh, girl, you’ll be a woman soon, please come take my hand...” era un grito sordo en un tiempo en el que el bullicio no nos permitía escuchar nuestros propios pensamientos. La oigo hoy de nuevo y me transporta brevemente a esos años que afortunadamente acontecieron, pasaron y no volverán.
Años antes, en 1967 Neil Diamond (su autor) ya había entonado ese “Girl you’ll be a woman soon...” que mi cerebro no paraba de repetir. Yo ignoraba este punto. También ignoraba quienes eran aquellos tipos con aspecto de acabar de despertar de un largo sueño de 20 años y que desde un escenario sobre uno de esos barcos turísticos que surcan los ríos de incontables ciudades, me cantaban a mi directamente.
De nuevo una canción que habla (en primera persona) sobre un "outsider" (quién no se ha sentido alguna vez así).
De nuevo una canción más recordada por la versión o el “cover” que por el original.
No se ha tratado el asunto directamente en este blog, pero tampoco es la primera vez que pongo una canción a la que le ha sucedido algo similar (‘The man who sold the world’, ‘Brand new Cadillac’). Canciones de las que, en muchas ocasiones se desconoce su autor original y se vinculan directamente al artista o grupo que ha realizado la versión. De este tema podríamos hablar largo rato e ilustrarlo con múltiples ejemplos, que en algunos casos nos llegarían a sorprender, pero no es momento para ello.
“Oh, girl, you’ll be a woman soon, please come take my hand...” era un grito sordo en un tiempo en el que el bullicio no nos permitía escuchar nuestros propios pensamientos. La oigo hoy de nuevo y me transporta brevemente a esos años que afortunadamente acontecieron, pasaron y no volverán.
Girl, you'll be a woman soon - Urge Overkill
Etiquetas:
Urge Overkill
|
3
comentarios
miércoles, 13 de mayo de 2009
Ángel de Orión
Ayer 12 de mayo de 2009 murió, a los 51 años de edad Antonio Vega. Uno de los más reconocibles y reconocidos autores de aquello que con el tiempo se ha venido a conocer como “Movida”. Lideró o colideró durante unos años la banda Nacha Pop. De esa época provienen la mayoría de los temas que casi todos podemos enumerar de él: ‘La chica de ayer’, ‘Lucha de gigantes’, ‘Una décima de segundo más’, ‘Se dejaba llevar’… De su también dilatada carrera en solitario, tal vez la canción más recordada sea ‘El sitio de mi recreo’.
Sus más recientes apariciones en los medios, su vuelta a la carretera con Nacha Pop o sus intervenciones como colaborador con artistas de toda índole pueden dar lugar a polémica (algunas de estas colaboraciones no se entienden demasiado), pero aun considerando como lo hago que tanto él como Enrique Urquijo se encuentran sobrevalorados frente a otros autores de su misma generación (esto no es culpa de ellos, sino, como viene siendo habitual de los medios), hemos de mostrar el mayor de los respetos ante un artista como éste que, hasta el último momento, estuvo haciendo lo que mejor sabía: componer e interpretar canciones (y muy bien por cierto).
No cabe discusión sobre la valía como autor e intérprete de Antonio Vega que, a todas luces, se encuentra fuera de duda, pero quizá, como les ocurre y ocurrió a otros compañeros de profesión, han pesado mucho los éxitos de juventud, que grabados en la memoria de todos han impedido prosperar a otros temas nuevos de igual o incluso mayor calidad pero carentes de esa valor añadido que, nos guste o no, aporta la nostalgia.
Sea por mi empecinamiento en desmarcarme en la medida de lo posible de lo esperado, sea por aportar lo que esté en mi mano en la lucha contra la sordera de los medios, me niego a poner, por ejemplo, ‘La chica de ayer’. En recuerdo de Antonio Vega y para que sus más recientes creaciones tengan también un hueco en nuestra memoria, hoy os propongo un tema del que a la postre a resultado ser último disco editado por el madrileño, ‘3000 noches con Marga’ (de 2005 y dedicado a su compañera Marga del Río, fallecida en 2004) titulado ‘Ángel de Orión’ fue el primer single de este álbum y es, probablemente, una de las mejores composiciones que aparecen en él.
Sus más recientes apariciones en los medios, su vuelta a la carretera con Nacha Pop o sus intervenciones como colaborador con artistas de toda índole pueden dar lugar a polémica (algunas de estas colaboraciones no se entienden demasiado), pero aun considerando como lo hago que tanto él como Enrique Urquijo se encuentran sobrevalorados frente a otros autores de su misma generación (esto no es culpa de ellos, sino, como viene siendo habitual de los medios), hemos de mostrar el mayor de los respetos ante un artista como éste que, hasta el último momento, estuvo haciendo lo que mejor sabía: componer e interpretar canciones (y muy bien por cierto).
No cabe discusión sobre la valía como autor e intérprete de Antonio Vega que, a todas luces, se encuentra fuera de duda, pero quizá, como les ocurre y ocurrió a otros compañeros de profesión, han pesado mucho los éxitos de juventud, que grabados en la memoria de todos han impedido prosperar a otros temas nuevos de igual o incluso mayor calidad pero carentes de esa valor añadido que, nos guste o no, aporta la nostalgia.
Sea por mi empecinamiento en desmarcarme en la medida de lo posible de lo esperado, sea por aportar lo que esté en mi mano en la lucha contra la sordera de los medios, me niego a poner, por ejemplo, ‘La chica de ayer’. En recuerdo de Antonio Vega y para que sus más recientes creaciones tengan también un hueco en nuestra memoria, hoy os propongo un tema del que a la postre a resultado ser último disco editado por el madrileño, ‘3000 noches con Marga’ (de 2005 y dedicado a su compañera Marga del Río, fallecida en 2004) titulado ‘Ángel de Orión’ fue el primer single de este álbum y es, probablemente, una de las mejores composiciones que aparecen en él.
Ángel de Orión - Antonio Vega
Etiquetas:
Antonio Vega
|
4
comentarios
miércoles, 6 de mayo de 2009
Brand new Cadillac
Ziggy Stardust, alter ego creado por David Bowie para su disco conceptual ‘The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars’, existió realmente y su nombre era Vince Taylor. Vince fue un excéntrico cantante de rockabilly, fuertemente influenciado por Eddie Cochran y Gene Vincent que con una imagen impactante (enfundado en cuero negro y maquillado) interpretaba canciones entre movimientos espasmódicos. Su adicción a la droga y el alcohol le convirtieron en un personaje desequilibrado que, tan pronto pretendía evangelizar al público durante una de sus actuaciones creyéndose San Mateo, como aseguraba poder enumerar los lugares de la Tierra donde aterrizarían los extraterrestres. Si bien, esto fue durante su caída como estrella de rock, a finales de los 60 y durante los 70. Pero como Ziggy Stardust, Vince Taylor , cuyo verdadero nombre era Brian Maurice Holden, tuvo su ascenso a finales de los 50 con la grabación de la más recordado y reconocible de sus canciones ‘Brand New Cadillac’ y sobre todo a principios de los 60, momento en el que tomo forma definitiva su personaje de Vince Taylor durante una actuación con su banda que redundó en un contrato de seis años con el sello Barclay.
Vince Taylor, o mejor dicho Brian, fue un tipo con una suerte extraordinaria y con un tesón aún más extraordinario por arruinar las oportunidades que la fortuna le otorgaba. Nacido Gran Bretaña, en el seno de una familia de escasos recursos económicos, pronto emigraron a EEUU instalándose en la ciudad de Nueva Jersey, contando Brian con tan solo siete años. El primer golpe de suerte le llegó cuando su familia emparentó con Joseph Barbera (copropietario de la productora Hanna-Barbera) al contraer su hermana matrimonio con él. Fue Joseph Barbera el primero que le dio una oportunidad a Brian, llevándoselo a Londres, donde la escena rock estaba en plena efervescencia. Allí montó una banda llamada The Playboys, con la que grabó sus primeros singles, de escasa repercusión en cuanto a ventas. Fue entonces cuando Brian decidió cambiar su nombre por el de Vince Taylor, y también fue entonces cuando su impredecible personalidad consiguió que la banda que había formado le abandonase, por primera, pero no por última vez.
El mito se estaba fraguando. Su hasta entonces banda (que había cambiado su nombre por The Bobby Clark Noise) había conseguido una actuación en al teatro Olimpia de París y Vince, echando a un lado su orgullo, les pidió actuar con ellos. Los miembros de la banda aceptaron. Vince Taylor salió a escena con la imagen con la que a partir de entonces sería recordado (cuero negro de cabeza a los pies) y se comió el escenario. Ese día les llegó el estrellato, recorriendo Europa como Vince Taylor & his Playboys los siguientes dos años realizando, principalmente, versiones de clásicos del rock&roll.
Ese fue el ascenso. Pero los sucesivos desplantes a su banda y sus adicciones destrozaron la carrera de Vince Taylor. No fue por falta de oportunidades, ya que en 1969 el sello que le vio triunfar, Barclay, le permitió grabar nuevamente e incluso le consiguió actuaciones hasta que a mediados de los 80 se retiró a Suiza, donde trabajó como mecánico de aviones hasta su muerte en 1991. Pareciera como si se hubiese empeñado una y otra vez en acabar con su fama, o quizá en multiplicarla y convertirse en mito (o más probablemente lo único que hizo fue sencillamente vivir, sin plantearse esto o aquello).
‘Brand New Cadillac’ (1958) es tal vez el mayor éxito a nivel compositivo de Vince Taylor. Se anticipó un poco a su época por estilo y también por sonido, algo más duro de que lo que se venía escuchando a finales de los 50 en Europa. Es probablemente debido a eso que no obtuviese grandes ventas cuando se editó como single. Sin embargo, con los años, ha sido mitificado y versionado por bandas de toda índole como The Clash en su LP ‘London Calling’ (1979) y, ya aquí en nuestro país, por unos jovencísimos Loquillo y los Trogloditas que la incluyen en su álbum de debut ‘Los tiempos están cambiando’ (1980) con el nombre de ‘Cadillac’ o Gabinete Caligari que grabaron una versión instrumental en directo de este tema en 1985.
Podríamos considerar ‘Brand New Cadillac’ como el primer gran hit del rock&roll europeo.
Vince Taylor, o mejor dicho Brian, fue un tipo con una suerte extraordinaria y con un tesón aún más extraordinario por arruinar las oportunidades que la fortuna le otorgaba. Nacido Gran Bretaña, en el seno de una familia de escasos recursos económicos, pronto emigraron a EEUU instalándose en la ciudad de Nueva Jersey, contando Brian con tan solo siete años. El primer golpe de suerte le llegó cuando su familia emparentó con Joseph Barbera (copropietario de la productora Hanna-Barbera) al contraer su hermana matrimonio con él. Fue Joseph Barbera el primero que le dio una oportunidad a Brian, llevándoselo a Londres, donde la escena rock estaba en plena efervescencia. Allí montó una banda llamada The Playboys, con la que grabó sus primeros singles, de escasa repercusión en cuanto a ventas. Fue entonces cuando Brian decidió cambiar su nombre por el de Vince Taylor, y también fue entonces cuando su impredecible personalidad consiguió que la banda que había formado le abandonase, por primera, pero no por última vez.
El mito se estaba fraguando. Su hasta entonces banda (que había cambiado su nombre por The Bobby Clark Noise) había conseguido una actuación en al teatro Olimpia de París y Vince, echando a un lado su orgullo, les pidió actuar con ellos. Los miembros de la banda aceptaron. Vince Taylor salió a escena con la imagen con la que a partir de entonces sería recordado (cuero negro de cabeza a los pies) y se comió el escenario. Ese día les llegó el estrellato, recorriendo Europa como Vince Taylor & his Playboys los siguientes dos años realizando, principalmente, versiones de clásicos del rock&roll.
Ese fue el ascenso. Pero los sucesivos desplantes a su banda y sus adicciones destrozaron la carrera de Vince Taylor. No fue por falta de oportunidades, ya que en 1969 el sello que le vio triunfar, Barclay, le permitió grabar nuevamente e incluso le consiguió actuaciones hasta que a mediados de los 80 se retiró a Suiza, donde trabajó como mecánico de aviones hasta su muerte en 1991. Pareciera como si se hubiese empeñado una y otra vez en acabar con su fama, o quizá en multiplicarla y convertirse en mito (o más probablemente lo único que hizo fue sencillamente vivir, sin plantearse esto o aquello).
‘Brand New Cadillac’ (1958) es tal vez el mayor éxito a nivel compositivo de Vince Taylor. Se anticipó un poco a su época por estilo y también por sonido, algo más duro de que lo que se venía escuchando a finales de los 50 en Europa. Es probablemente debido a eso que no obtuviese grandes ventas cuando se editó como single. Sin embargo, con los años, ha sido mitificado y versionado por bandas de toda índole como The Clash en su LP ‘London Calling’ (1979) y, ya aquí en nuestro país, por unos jovencísimos Loquillo y los Trogloditas que la incluyen en su álbum de debut ‘Los tiempos están cambiando’ (1980) con el nombre de ‘Cadillac’ o Gabinete Caligari que grabaron una versión instrumental en directo de este tema en 1985.
Podríamos considerar ‘Brand New Cadillac’ como el primer gran hit del rock&roll europeo.
Brand new Cadillac - Vince Taylor
Etiquetas:
Vince Taylor
|
3
comentarios
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
Etiquetas
- Alberto Cortez (1)
- Andres Calamaro (1)
- Antonio Vega (1)
- Ariel Rot (2)
- Bob Dylan (1)
- Christina Rosenvinge (2)
- Countdown Kids (1)
- Cuarteto Cedrón (1)
- Dave Alvin (1)
- David Bowie (2)
- Derribos Arias (2)
- Doc Pommus (1)
- Ejecutivos Agresivos (1)
- El Lebrijano (1)
- Enrique Bunbury (1)
- Enya (1)
- Frank Sinatra (1)
- Gabinete Caligari (3)
- Jaime Urrutia (4)
- James Intveld (1)
- Joan Manuel Serrat (1)
- Kiko Veneno (1)
- La canción del verano (2)
- La Frontera (1)
- La Mode (1)
- Leonard Cohen (1)
- Loquillo (7)
- Loquillo y los Trogloditas (4)
- Los Chulis (1)
- Marvin Green (2)
- Michael Jackson (1)
- Nacho Vegas (2)
- Nirvana (1)
- Parálisis Permanente (1)
- Peggy Lee (1)
- Poch (1)
- Radio Futura (1)
- Renato Carosone (1)
- Santiago Auserón (1)
- Tequila (1)
- Texas (1)
- The Beach Boys (1)
- The Beatles (1)
- The Marcels (1)
- The Ramones (1)
- Tom Jobim / Vinicius de Moraes (1)
- Urge Overkill (1)
- Vince Taylor (1)
- Vinila von Bismark and The Lucky Dados (1)
Blog colectivo sobre música, ecléctico por definición, en el que, a modo de viejos locutores de radio, cada cual pincha y comenta sus temas musicales favoritos.
Seguidores
Con la tecnología de Blogger.